San Martín de Bolaños
         en el regazo del río

     
 
 San Martín  

San Martín de Bolaños, Mitos y Leyendas 

El Carrizal, Mitos y Leyendas
Historia de los pueblos de San Martín de Bolaños, -II parte-

Por Berenice Valles

Hacienda construida y fundada por españoles a principios del siglo XIX. El Carrizal en sus tiempos de apogeo se pudiera decir que fue el primer San Martín de Bolaños que hubo, ya que en ese tiempo, el antes mencionado municipio no existía. Los dueños eran españoles, pero los que trabajaban y hacían progresar el pueblo eran indios. En sí la producción fuerte era la extracción de plata extraidos de las famosas minas de "La Zuloaga". En este lugar aún se pueden contemplar las casas que fueron ocupadas por los españoles; éstas son todas de cantera. Pareciera que en ellas no pasan los años, aún están con sus muros la mayoría de éstas, sólo les falta su lindo techo, porque afortunadamente la mano humana y nuestra madre naturaleza no ha podido terminar con la arquitectura que aun existe.

Mitos y leyendas

Su gente era muy fiestera, aún cuando los bailes eran prohibidos por ser, según la gente, cosa del demonio, los habitantes de El Carrizal los llevaban a cabo todos los días de raya.

En este lugar había también mucha prostitución. En los días de baile los hombres agarraban a las prostitutas y las llevaban a pasar una noche de placer al río de El Carrizal.

Una noche en la que se llevaba a cabo uno de los tantos bailes prohibidos apareció por ahí un hombre muy elegante, iba muy bien vestido, y se integró a la fiesta. Bailó con muchas muchachas del lugar, hasta que por ahí alguien alcanza a ver que en vez de pies, tenía una pata de gallo. Cuando el rumor empezó a correr comenzó ha haber sobresaltos y miedo. El catrín al verse descubierto agarró a una de las muchachas con las que había bailado, y se elevó con todo y la chica. El gritaba y se reía, y sus gritos estremecían a todos los espectadores. La chica lloraba y pedía auxilio, pero era inútil porque todos estaban atemorizados y nadie reaccionaba ante el suceso.

Después de gritar y reírse, el catrín que ya se había convertido en lo que en realidad era, dejó caer a su presa. Cayendo ésta en un zarzal al pie del paredón en el que se había elevado.

La afectada no se murió pero quedó mal de sus facultades mentales hasta el último día de su vida. Los habitantes escarmentaron, pero desgraciadamente no por siempre, ya que al tiempo todo se olvidó y volvió todo a ser igual que antes.

 
 
 
 
   
   
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