Hacienda construida y fundada por
españoles a principios del siglo XIX. El Carrizal en sus
tiempos de apogeo se pudiera decir que fue el primer San
Martín de Bolaños que hubo, ya que en ese tiempo, el antes
mencionado municipio no existía. Los dueños eran españoles,
pero los que trabajaban y hacían progresar el pueblo eran
indios. En sí la producción fuerte era la extracción de
plata extraidos de las famosas minas de "La Zuloaga". En
este lugar aún se pueden contemplar las casas que fueron
ocupadas por los españoles; éstas son todas de cantera.
Pareciera que en ellas no pasan los años, aún están con sus
muros la mayoría de éstas, sólo les falta su lindo techo,
porque afortunadamente la mano humana y nuestra madre
naturaleza no ha podido terminar con la arquitectura que aun
existe.
Mitos y leyendas
Su gente era muy fiestera, aún cuando los
bailes eran prohibidos por ser, según la gente, cosa del
demonio, los habitantes de El Carrizal los llevaban a cabo
todos los días de raya.
En este lugar había también mucha
prostitución. En los días de baile los hombres agarraban a
las prostitutas y las llevaban a pasar una noche de placer
al río de El Carrizal.
Una noche en la que se llevaba a cabo uno
de los tantos bailes prohibidos apareció por ahí un hombre
muy elegante, iba muy bien vestido, y se integró a la
fiesta. Bailó con muchas muchachas del lugar, hasta que por
ahí alguien alcanza a ver que en vez de pies, tenía una pata
de gallo. Cuando el rumor empezó a correr comenzó ha haber
sobresaltos y miedo. El catrín al verse descubierto agarró a
una de las muchachas con las que había bailado, y se elevó
con todo y la chica. El gritaba y se reía, y sus gritos
estremecían a todos los espectadores. La chica lloraba y
pedía auxilio, pero era inútil porque todos estaban
atemorizados y nadie reaccionaba ante el suceso.
Después de gritar y reírse, el catrín que
ya se había convertido en lo que en realidad era, dejó caer
a su presa. Cayendo ésta en un zarzal al pie del paredón en
el que se había elevado.
La afectada no se murió pero quedó mal de sus facultades
mentales hasta el último día de su vida. Los habitantes
escarmentaron, pero desgraciadamente no por siempre, ya que
al tiempo todo se olvidó y volvió todo a ser igual que
antes.